Tuesday, February 15, 2005
La astucia del libro
Creo definir algunaz veces la argucia de la magia veloz, en el sonido tenue del viento, la temple ola que me avienta a millas de distancia de la playa, cuando mas quiero conocer. Mi fragil cuerpo humano, se queda pegado a las paginas y leo lo que pude alcanzar a escribir, en un papel mojado y triste, allá, cuando el frio arropaba mis esperanzas.
Muchas otras ocasiones detesté escribir cosas que no queria escribir, cuando las musas estaban de vacaciones en algun centro turistico de las bahamas, usando su american express y yo aqui jodido frente a un chorro de papeles blancos y con miles de preguntas que no quiero contestar, dije cosas que no debia decir y mas bien escribir, desgaste la sombra que dejaron mis piernas cuando mi paso cesó, y no tuve mas oportunidades de viaje, quedandome varado en un pais al que siempre quise visitar, solo visitar.
Siempre sueño a mis amigos muertos, les pregunto las cosas que quiero saber de los trucos de la vida, termino sonando repetitivo cada vez de los encuentros, siempre las mismas preguntas, ellos no se cansan de responderme lo mismo, y cada vez despues de la vigilia, lo olvido por completo.
Quiza este tedio por lo magnifico, me ha descrito un poco lo que no quiero hacer despues detanto recorrido: tantas manos dejadas, besos por toda la calle Juarez a las ocho de la noche esperando el camion a Campos eliseos; tantas juergas brutales, recogiendo las tripas del alcohol en mi cuerpo, las llegadas tarde de mi casa hasta Lerdo ochenta, los rodillazos en la cara de peleoneros gazapos engreidos, la madrugada despues de dos cervezas en Casa de Paco, los trapos de Juana que dejaron infundido en mi pecho la sensacion de pachequera y un vomito increible... los crepusculos en el cerro tocando la guitarra canciones viejas, la montaña en mis manos, las lluvias y los olores del cafe tostado, los brazos de mi abuelo...
No hemos escondido lo que no queremos descubrir, solo caminamos e inscribimos la sesion de miles de casas, miles de portillos, postigos de tela y azafran en las comidas. Que mas da si no enfundamos los mismos tiempos sin ordenar en la vida, nada de distante, todo de privilegio y tal vez mas alla de lo inconstante.
Thursday, February 10, 2005
dia de clases normal
| A veces creo que todo esta prediseñado, el efecto doopler de la pedagogia; la tristeza del señor Freud ataviada de diamantes y zafiros, sentados en un grupo uniforme de cabezas esperando escuchar tu discurso... añades la simple, y mejoralita palabra de "enzeñar a aprender"... se te quedan viendo con una cara extrañada y estupefactos responden a los desvarios del nervioso cumplido...
Aprender... dulce e inseparable palabra del que, acaso en un sinfin de compromisos, propios de la edad de la punzada aquejan a miles de ocasos en su edad temprana. Ya crecerás buscando mundos nuevos sin esa indiferencia global que te encierra, sin esa caja que te atrofia las ideas creativas y entorpece la fantasia que a borbotones brota del pais de tus ideas... Ya creceras libertando tu reclamo, ya desearas quitarte las cadenas cuando no muy tarde comprendas el significado real que apremia, el deber de creer en la medida que comprendes lo que aprendes, sin desatar la locura. |
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